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JUANA DE ARCO
(1412-1431)
Una de la grandes heroínas de la historia, la también llamada
Doncella de Orleáns nació en Domremy, en Lorena, el 6 de enero de 1412. Era
pastora de ovejas cuando en 1425 comenzó a tener visiones y a escuchar voces.
Según decía, San Miguel, Sta. Catalina y Sta. Margarita le aconsejaban liberar
a Francia del invasor inglés que por entonces ocupaba gran parte del territorio
francés con el apoyo de la madre del Delfín - heredero del trono - y del duque
de Burgundía. Era una guerra que tenía ya muchos años, de hecho se le conoce
como la Guerra de los Cien Años, y que seguía aún sin resolverse, ya que en
una de las grandes batallas de la historia (Agincourt, 1415) Enrique V de
Inglaterra había derrotado estrepitosamente a los franceses. En marzo de 1429
Juana fue llevada a la corte de Chinon y ahí se ganó la confianza del rey,
prometiéndole que si le dabán un ejército lanzaría a los ingleses al mar.
Convencido el futuro rey, la puso al frente de quienes intentarían liberar
a Orleáns del cerco que mantenían los ingleses. En abril de 1429 Juana derrotó
a los sitiadores en junio se apoderó de algunas poblaciones junto al Loire
y luego volvió a triunfar en Patay. Sitió París, pero no lo tomó debido a
que el Delfín le ordenó levantar el cerco. Juana convenció al Delfín que se
conorara en Reims y prosiguió su campaña en contra de los ingleses, aunque
con menos suerte. Finalmente fue capturada en Compiegne por los burgundios.
El ahora rey francés Carlos VII no hizo nada por rescatarla y fue juzgada
por los ingleses, acusada de herejía. Fue quemada el 31 de mayo de 1431 en
la plaza de Ruan. En 1456 se revisó su proceso y fue reconocida su inocencia.
En 1909 fue beatificada y en 1920 canonizada. Su vida ha inspirado a muchos
a lo largo de la historia, siendo tema de obras de Voltaire, Schiller y Shaw,
entre otros.
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