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SOR JUAN INÉS DE LA CRUZ
(1651-1695)
La poetisa Sor Juana Inés de la Cruz, nació en la hacienda de
San Miguel Nepantla, Edo. de México, el 12 de noviembre de 1651; de padre
vascongado y madre criolla. Su verdadero nombre fur rl de Juana de Azbaje
y Ramírez de Santillana. Desde muy niña comenzó a dar muestras de su inclinación
literaria, pues a los 8 años compuso una loa eucarística. Traída a México,
estudió latón (20 lecciones) que le bastaron para escribir versos latinos.
En 1867 ingresó al Convento de las Carmelitas Descalzas, pero la austeridad
de las reglas la enfermó y tuvo que profesar en el Convento de San Jerónimo.
Llegó a alcanzar un considerable conocimiento en lenguas, filosofía, teología,
astronomía, pintura y música. Por su prodigioso talento literario mereció
el titulo de DÉCIMA MUSA. Entre su abundante y variada obra poética destaca
su famoso "Primer Sueño" en silva descriptiva filosófica. En 1695 el Convento
de San Jerónimo fue víctima de la epidemia, Sor Juana, auxiliando a sus hermanas,
se contagió y murió el 17 de abril de ese mismo año. Fue, junto con Juan Ruiz
de Alarcón, representante de los ingenios del virreinato. En 1979 el C. Presidente
de la República decretó que el 12 de noviembre. aniversario de su natalicio,
fuese el "Día Nacional del Libro". Su nombre era Juana Ramírez de Asbaje,
nació en 1651 en la aldea mexicana de San Miguel Nepantla, y aún hoy existen
dudas sobre si era hija natural, aunque ella siempre lo negó. Muy precoz y
con un espíritu eternamente inquieto, a los 3 años convenció a la maestra
de sus dos hermanas mayores de que le enseñara a leer, cosa que aprendió en
unas pocas lecciones. A los 8, viajó a la ciudad de México con la intención
de vivir en la casa de sus tíos y prepararse en los estudios para llegar a
la universidad, incluso disfrazándose de varón si era necesario: sólo consiguió
que sus tíos le contrataran algunas clases particulares de gramática latina,
que alternaba con la lectura de cuanto libro caía en sus manos. A los 13 años
Juana era bellísima, ingeniosa, culta y muy asediada por los jóvenes, por
lo que su familia decidió presentarla a la virreina, la marquesa de Mancera,
y pasó a formar parte de su corte de honor. En el palacio, profundizó su educación
autodidacta, que se extendió de las letras al campo de las ciencias y la filosofía:
el marqués de Mancera contaba que una tarde convocó para una competencia a
cuarenta hombres, especialistas en distintas disciplinas, y ninguno pudo superarla.
Se ha discutido mucho los motivos que la llevaron a tomar los hábitos. Uno
de ellos, al parecer, fue un amor frustrado por un joven llamado Fabio, que
inspiró varias de sus poesías. Lo cierto es que ella misma hablaba de su "total
negación al matrimonio" y su profunda vocación para vivir para el estudio,
y a los 15 años ingresó en el convento carmelita de Santa Teresa la Antigua,
donde transcurrió toda su vida: allí fue donde adoptó el nombre con que trascendería
como poeta, Sor Juana Inés de la Cruz. Su erudición y su extraordinario talento
para la versificación cautivaron a la nueva virreina, la condesa de Paredes,
que la convenció de publicar en España una parte de sus poesías: tuvo muchísima
repercusión en América y Europa, se la comenzó a llamar Décima Musa y Fénix
de México, y también empezó a sufrir críticas y ataques de sus opositores,
que no le perdonaban -a una mujer de esa época- tanta provocadora dedicación
al estudio. La mayoría de los escritos de Sor Juana se publicaron durante
su vida, ya sea en hojas sueltas o en los volúmenes que aparecieron en España.
Su poesía está reunida en Obras I, II y III, Neptuno alegórico, Inundación
castálida y Dézima Musa. Además dejó escritos en prosa (como la Carta athenagórica
y la Respuesta a Sor Filotea), autos sacramentales (El divino Narciso) y comedias
(Los empeños de una casa, Amor es más laberinto). Murió de peste, el 17 de
abril de 1695, a los 44 años.
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